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La firmeza de la incertidumbre

Vivimos en una sociedad orientada a las certezas. Saber algo con certeza produce sosiego interior, mientras que la incertidumbre nos revuelve el estómago y nos sume en un estado de inseguridad. Consideramos la verdad como positiva, y hacemos lo contrario con la duda. Pero, ¿es realmente eso así?

Con «La firmeza de la incertidumbre» me gustaría compartir algunos de los problemas que presentan las certezas, cuestionar hasta qué punto son tan ciertas algunas de las opiniones actuales más extendidas, así como mostrar las ventajas de la duda en el día a día.

El objetivo es ofrecer la incertidumbre como una filosofía de vida capaz de ofrecer más libertad personal, mayor estabilidad ante el cambio y lo incierto, y mayor tolerancia a lo desconocido. Una forma de poder evolucionar sin tener que estancarse en verdades únicas, y convirtiendo a las contradicciones y «sin sentidos» en aliados, en lugar de enemigos.

Por supuesto, todas las opiniones que se presenten en este apartado son susceptibles de ser puestas en duda, mejoradas o corregidas a través de los comentarios.

Índice de contenidos

¿Realmente es mejor tener certeza que permanecer en la duda? En este artículo comienza la introducción a lo que serán una serie de argumentos en defensa de la incertidumbre.

¿Qué actores sociales se encargan de vender «certezas» en las sociedades actuales? En este artículo se intenta responder a la pregunta, mostrando brevemente algunos de sus motivos detrás de la venta de certezas.

¿Por qué se lanzan las personas a creer en opiniones, y a defenderlas como si fueran certezas absolutas? Cuando algún actor social como la política o la religión vende alguna doctrina, ¿por qué son éstas compradas? ¿Cuál es el precio de la certeza?

Este artículo estará disponible próximamente.